5 de marzo de 2006

Animal urbano

"Todos los animales son iguales, pero unos son más iguales que otros". George Orwell, Rebelión en la granja.

Aristóteles definió al ser humano como un zoon politikon, esto es, un animal urbano. Esto refiriéndose al hecho de que, para poder ejercer sus capacidades humanas y alcanzar sus ideales, debía ser en el seno social. Sin embargo, como algunos lectores de este blog han consignado, existen en la clase política nacional muchos animales; redefiniendo el concepto aristotélico y acercándolo más al significado con el que lo interpretaría el vulgo: los políticos son unos animales.

Y bueno, ¿qué culpa tienen las criaturas de tan infortunado símil? Ninguna, pero sus hábitos biológicos y pautas evolutivas clarifican ampliamente las diversas especies con que contamos.

Según esta concepción, los dinosaurios fueron amos y señores durante el período conocido como el Cretináceo. Voraces como ellos solos, estos gruesos y lentos personajes se alimentaban de frescas lechugas verdes, que algunos estudiosos han relacionado metafóricamente con los dólares americanos.

Después, es sabido que, paulatinamente, especies menores de mamíferos sustituyeron a los grandes reptiles y medraron en la superficie: Perros que defendían la moneda nacional con lágrimas de cocodrilo, mapaches que sobrevivían sexenalmente gracias al embarazo de urnas electorales, gorilas para garantizar la seguridad nacional, elefantes blancos para dar relumbrón a gobiernos ineficaces... con decirles que hasta hemos tenido a zorros emparejándose con martas para habitar en los pinos (y sólo Dios sabe qué podemos esperar de la unión de una especie depredadora con una arbórea).

En fin, la cosa da para más, pero a últimas fechas es destacable cómo, una vez más, la competencia evolutiva ha confrontado a dos especies igual de temibles, el homo ineptus y la involución del animal conocido como peje lagarto.

Y usted, ¿ya eligió al depredador de su preferencia, o le apuesta al retorno de arañas, tepocatas y víboras prietas?

2 comentarios:

  1. Anónimo2:41 p.m.

    La sensibilidad de los politicos llega al cajon del pan y al cajon del dinero .
    Alguien los definio como gente de mirada corta y manpo larga.
    Y se quedo corto.

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  2. Interesante reflexión. Gracias por participar.

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