29 de diciembre de 2009

A la mitad

A mitad del camino de la vida, me encontré en una selva oscura, por haber perdido el sendero bueno. Dante Alighieri, La Divina Comedia (Infierno – canto I).

Sin ser un anciano, este día en particular, mi edad me pesa. Siento que tengo todos los años del mundo, todas las experiencias –buenas y malas– todas las causas de la melancolía anudadas al cuello. Y quiero exiliarme de la realidad, perderme para siempre en una isla de recuerdos, donde no haya desilusión ni desesperanza. Porque quise y lo he intentado en vano, entregar mi sentimiento a un cielo de bondades que nunca llegan.

Mi fe se quebranta con cada tropiezo y cada vez siento caer de más alto. Me muero poquito a poco en mi insignificancia. Ya no quiero, ni ansío, ni pretendo, ni busco, ni anhelo, ni ambiciono nada. Que se reduzcan mis naves a cenizas, que el ave fénix se olvide de levantar el vuelo, que las gaviotas no vuelvan, que los sonidos de campanas y el revolotear de mariposas cesen corazón adentro.

P.S. Pudiste haber sido tú, mas tu despedida me arrojó al laberinto doloroso en el que me encontraba.

11 de diciembre de 2009

True Social Web Story

Un caso típico del uso de redes sociales en México:

  • "Probando esta madre".
  • Agrega unos cuantos amigos que halla por sus cuentas de email.
  • Publica fotos en estado inconveniente. Censura a quienes no lo hacen.
  • Actualiza su estado a diario.
  • Le preocupa no recibir comentarios en su perfil y se dedica a ampliar su círculo de amigos.
  • Se une a grupos diversos, "nomás por saber de qué se trata".
  • Se une a Mafia Wars. Invariablemente desarrolla un transtorno de la personalidad.
  • Edita su información personal para parecer interesante.
  • Publica demasiados detalles en sus comentarios, le parece normal.
  • Comienza a aburrirse de los "losers" y los "novatos". Crea un grupo de ocio, pide emails y demás.
  • Aburrición extrema. Publica links a noticias diversas y sugiere que haya nuevas aplicaciones en "esta madre".
  • Se despide de todos. Regresa un par de días después.
  • Le abre una cuenta a su gato y confía en que sea popular.
  • Empieza a perder contactos. Mienta madres a discreción.
  • Elimina sus fotos, pone sus datos reales, se desquita haciendo flamewars en los grupos donde participa.
  • Back to reality.
  • En Twitter: "Probando esta madre".

10 de diciembre de 2009

Purga

Si para ti es difícil saber que te quiero, imagínate para mi, que lo estoy sintiendo. Ojalá hubiese un camino corto entre la desesperanza y el sosiego; así no estaría como hoy estoy, enmedio del proceso lento y doloroso de perderte. ¿Cómo adivinar el día aciago en que se suspendería todo?, ¿qué hacer para evitar los equívocos y las habladurías? De saberlo, te juro que no te soltaría mi abrazo ni un instante, para que pudieras reconocerte en el molde de mi afecto.

Pero, ¿qué más da? Si has decidido poner una brecha entre tú y yo, ¿cómo podría negarte la libertad de hacerlo? Me confieso culpable de haberte amado a la menor provocación y por el mínimo pretexto. No es que sea mi naturaleza enamoradiza, es que tú eres mujer total, bella por fuera y por dentro. Y ninguna de tus virtudes me pasó inadvertida, antes bien, se fueron revelando como la metamorfosis de la crisálida.

¡Oh, dulce y tierna joven mía! Nada me queda, sino pronunciar tu nombre a lo lejos. Gracias por haber sido tú, por existir, por tu cálida entrega. Ya comprendí que esta situación no tiene remedio. Estoy preparado para la intensa catarsis.

Llega y se va

Llega. A veces es una brisa suave que coquetea con velos y cortinas; otras, un vendaval que arrasa y deja huellas profundas a su paso. Llega en la estación que sea y la convierte en primavera. Entonces, el clamor de pájaros canta la alegría de los corazones. Las flores y los frutos brindan su color y aroma para el deleite de los enamorados. Todo es paz y risa. Incienso que sacia la voluntad, piel ensimismada.

Llega procurando deseos de bienestar, promete todo lo exquisito del mundo, reverdece en ramas renovadas. Se instala en algún lugar entre todos los rincones benditos del cuerpo, lo hace suyo y lo limpia de añejas nimiedades. Llegan los besos, las caricias y la miel rebosada. Un baile indistinguible entre el principio del tú, donde termino yo y comienza el nosotros.

Llega, después de todo. Así se suprimen las explicaciones, donde abunda el cariño. Llega, siembra su semilla en el terreno fértil de la esperanza, la riega de propósitos y la exorciza de abrojos. Llega, llegará, ha llegado. Pero, después de todo, llega y se va.

9 de diciembre de 2009

Simplemente tú

Te miré a los ojos, era la primera vez que te veía tan de cerca, admiré al instante la forma en que me mirabas largamente. Te llevé abrazada por las calles solitarias y platicamos de mil cosas hasta que me atreví a hacer una pausa para volver a contemplar tu rostro. Te dije cuán hermosa me parecías, así tan próxima. Te acaricié la barbilla y supe en ese momento que deseaba perder la noción del tiempo contigo. Así fue, nos fuimos andando las aceras y avenidas como si el mundo entero existiera para nosotros. Te colmé entonces de piropos y otras frases halagadoras. Y te besé, con emoción y entrega infinitas. En tus labios probé la alegría de sentirme vivo.

Después, hubo otras ocasiones que nos procuramos para hallarnos. Cada vez más seguros en el abrazo y las caricias, cada vez más convencidos de hacernos mutuamente necesarios. Escuché entonces las palabras más lindas salir de tu boca, como un encantamiento, las grabé en mi memoria, las abrigué con el calor de mi corazón, mientras tú te acurrucabas a mi pecho viril, sintiéndote protegida.

Hoy todo eso pasa a ser parte del recuerdo. Breve y sublime, como aleteo de mariposa, así fue lo que pasó entre nosotros. Así vuelvo a mi antigua melancolía, a ser la sombra de la amargura y caliz de la desdicha. Hay días extraños en los que el espejo me devuelve una imagen difusa. En días como ése, desearía no haber despertado para soñar contigo, y que seas por siempre, recostada a mi lado, simplemente tú.

5 de diciembre de 2009

Arreolinha

Recientemente, en Twitter, acuñé el término de "Arreolinha", con la siguiente definición:

Arreolinha: Práctica que consiste en responder a un tweet, citándolo por medio de un RT.

Obviamente, el término alude a @federicoarreola, un periodista convencido de que las personas que disienten con él son "porros tuiteros", pagados por el PAN. Aún a riesgo de ser incluido en esta categoría, me parece que, cuando se responde a un tweet, basta con formular la respuesta, a fin de cuentas, en la mayoría de los casos se incluye un vínculo con la leyenda "in reply to" (en respuesta a); sin embargo, el periodista del SDP prefiere hacer un retweet, lo cual, dicen algunos, por simple acumulación de auto-menciones, lo ha llevado a figurar en las listas de tuiteros influyentes en español.

En lo particular, creo que Federico Arreola desconoce las características del medio y ha exhibido un apego malsano por la polémica fácil y estéril. Si no, cómo explicar esa paranoia por los "porros tuiteros" o su fingido ánimo conciliador cuando, después de intercambiar calificativos con alguien, se sale por la tangente con frases como: "sin ofender" o "yo discuto con ideas".

Por otro lado, a pesar de que Arreola considere que su participación activa en Twitter apuntala la estrategia de comunicación de SDP noticias y, por extensión, al proyecto alternativo encabezado por AMLO; sus errores y omisiones lo podrían llevar en sentido contrario. Cabe recordar que la polarización que se vivió previo a las elecciones del 2006, configuraron la campaña que la IP capitalizó en el triunfo panista: López Obrador es un peligro para México.

Qué fácil sería para los periodistas mexicanos darse a entender en esta red social, si antes de ponerse a tuitear, analizaran las aportaciones y formas de comunicar que usan Robert Scoble, Chris Brogan y Pete Cashmore; todos ellos, valga decir, ostentando en sus cuentas el sello de "Verified Account", lo cual es una medida justa para dar credibilidad.

Haciendo paráfrasis a la campaña de AMLO en las elecciones pasadas, "Por el bien de todos", sería adecuado que Federico Arreola reconsiderara su manera de proceder y se alejara de aquella postura ridícula que acaso resume su particular estilo de entablar una conversación en Twitter: Voy a seguir retuiteando, #sechingan.