10 de diciembre de 2009

Llega y se va

Llega. A veces es una brisa suave que coquetea con velos y cortinas; otras, un vendaval que arrasa y deja huellas profundas a su paso. Llega en la estación que sea y la convierte en primavera. Entonces, el clamor de pájaros canta la alegría de los corazones. Las flores y los frutos brindan su color y aroma para el deleite de los enamorados. Todo es paz y risa. Incienso que sacia la voluntad, piel ensimismada.

Llega procurando deseos de bienestar, promete todo lo exquisito del mundo, reverdece en ramas renovadas. Se instala en algún lugar entre todos los rincones benditos del cuerpo, lo hace suyo y lo limpia de añejas nimiedades. Llegan los besos, las caricias y la miel rebosada. Un baile indistinguible entre el principio del tú, donde termino yo y comienza el nosotros.

Llega, después de todo. Así se suprimen las explicaciones, donde abunda el cariño. Llega, siembra su semilla en el terreno fértil de la esperanza, la riega de propósitos y la exorciza de abrojos. Llega, llegará, ha llegado. Pero, después de todo, llega y se va.

1 comentario:

  1. Muy cierta esta dulce composición, aunque, en realidad, para el corazón, esas instancias fugaces lo marcan, lo cicatrizan y lo hacen crecer aunque este no comprenda porque siempre se va como el viento lo que más quería...
    typogRafisch!
    P.D. Gracias

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