13 de julio de 2010

Definitivamente es así

Qué vueltas da la vida. Cuando uno cree que ya lo ha vivido todo -que lo ha sufrido todo-, una persona llega a salvarnos de la apatía y el desencanto. Entonces, se revela como necesaria, se hace cómplice de uno en la búsqueda de la felicidad. Las palabras, con su ímpetu mágico, derriban los miedos y las acechanzas, curan las heridas que otras palabras, torpes y malintencionadas, inflingieron al corazón.

Hay una metamorfosis en los sueños, porque se convierten en embajadas de la utopía, se aferran a ser posibles, a moldear la realidad futura y sembrar semillas de esperanza en lo que antes renunció a ser campo fecundo.

Hoy celebro que hayas llegado a mi vida, que hayas vencido las dudas y decidido hacer causa conmigo. El gran amor que ahora me prodigas será -es- justamente recompensado, porque el mundo es de quien se atreve a romper paradigmas y mi corazón, ese lugar ignoto de la tierra, ya te pertenece.

Definitivamente es así, el ciclo que tiende al amor.

26 de junio de 2010

Crónica del Inframundo

He aquí que soñé con un lugar sombrío. Una playa rocosa, cuyo horizonte era un mar picado y, más allá, densos nubarrones. Como oculto por una niebla eterna, los perfiles del terreno se difuminaban a cada paso y sólo la agudeza de las piedras recordaba al visitante en dónde se hallaba. Absorto en la contemplación, trataba de comprender aquél lugar extraño. Frío, ventisca, soledad y nada. Un espectro altísimo se aproximó en una barca y yo me quedé pasmado, admirando la imponente estatura de ese ser inimaginable. Sus ropas eran lienzos rasgados, uno sobre otro, como los de un paria o un leproso, sólo por su anatomía podían atribuírsele características humanas. Los brazos, de una extensión enorme, sostenían un remo a manera de cayado. Caminó un par de pasos en dirección mía y señaló a la barca, dejada a la deriva sobre las olas inquietas.

En un instante, me hallé en el navío endeble. Una mezcla de zozobra y emoción me tenía con los nervios tensos y la mirada divagante, hurgando afanosamente los detalles de todos lados. Aquél debía ser Caronte y estábamos navegando el Estigia, frontera del inframundo, borde entre los vivos y los muertos. Pensé entonces en la posibilidad de haber fallecido por una muerte repentina. ¿Qué sería de mis seres queridos?, ¿Qué sería de mis restos y mis escasas pertenencias?

Estaba en estas meditaciones cuando algo llamó mi atención por debajo de las aguas. Seres del color de la tierra se asomaban con expresiones de asombro hacia la barca. Figuras de líneas gruesas, cuyos rostros parecían tallados en piedra. Un ser barbado y de ojos muy abiertos nos miraba, flotando en el volúmen gris acuoso del Estigia. Caronte, indolentemente, arrojó una especie de máscara muy parecida a las facciones de esas criaturas y aquéllas se arremolinaron en torno a ésta. Una figura como de mujer le abrazó, intuí entonces que no era una máscara, sino un alma devuelta a los de su especie. Y después del abrazo, vino un acto como de canibalismo. Primero la mujer, luego los demás, todos tomaron un poco del alma y la apuraron en un bocado, tragándolo como una migaja. Ése era el rito de los seres del agua para el bien morir de los suyos.

Cuando descendí de la barca de Caronte, volví a repasar aquellas imágenes insólitas con el alma estremecida. Ésta crónica es testimonio de que sobreviví a ello.

14 de febrero de 2010

Grandes Netas del Diseño IV: Hacia el diseño definitivo

Aunque lo he escuchado muchas veces, no deja de sorprenderme el argumento que esgrimen muchos colegas diseñadores para justificar su falta de pericia para pasar del soporte análogo al soporte digital. Según esto, es muy difícil diseñar un sitio web cuando tu formación es como diseñador gráfico "tradicional" (por llamarle de alguna manera). Si bien el diseño web incluye muchas cuestiones técnicas que escapan al conocimiento del diseñador gráfico, hay muchas otras características en común: Elección de una paleta de colores, un sistema compositivo, tipografía, etc.

Por lo anterior, creo pertinente que parte del currículum del diseñador gráfico (o comunicador visual, si se quiere adoptar el término) incluya una materia que prepare a los futuros egresados en la adopción de las nuevas tecnologías. Que se entienda que no es cuestión del software, ni siquiera del soporte, sino de la adecuación de una metodología general, que, casi siempre, incluye un trabajo multidisciplinario en el que el diseñador participa no sólo en las cuestiones meramente estéticas, sino funcionales del producto final. La idea romántica del "diseñador todólogo" debe ser superada, porque no hay peor cosa que un profesional "aprendiz de todo y oficial de nada".

Por otro lado, considero que la noción de "diseño multimedia" ha sido rebasada en más de un sentido. Me atrevo a decir de manera coloquial que "es muy noventas". Por una cuestión estrictamente semántica, debería reemplazarse el término por "diseño hipermedia", mejor aún, "diseño de interacciones".

La manera en la que el diseño gráfico ha evolucionado de los medios impresos hacia la comunicación visual y, eventualmente multisensorial, invita a revisar la manera en como se concibe nuestra profesión. La praxis avanza al ritmo acelerado de las Tecnologías de Información y la academia debiera tenerlo en cuenta. Que la visión del diseño sea en prospectiva y que apunte al diseño definitivo: El del mensaje ubicuo y personalizado, en función del usuario.