29 de junio de 2006

Enamorados de su tierra

En Intercuento, taller virtual de cuento de CiudadSeva, dos autores se destacan por un genuino amor al terruño, tanto, que en sus bitácoras web casi alcanzan a impregnar los bytes de los colores y aromas de la región donde viven. Si les gusta leer historias de otras latitudes y conocer la miríada de pensamientos de una persona volcada al arte, no dejen de visitarlos.

27 de junio de 2006

Sonrie

En honor a una de las campañas políticas más propositivas de los últimos tiempos, casi al nivel del "hoy, hoy, hoy". =P

18 de junio de 2006

Honda Pena

Nunca había visto a mi padre tan abatido. Su rostro desencajado me preocupó apenas lo vi. "¿Qué pasó?", le pregunté, y sólo obtuve por respuesta un llanto entrecortado que me hizo estremecer, aún sin saber la causa. Como pudo, empezó a contarme la causa de su pena. "¡No se vale, apenas era un niño!". Por mi mente pasaban las imágenes de mis primos, mis sobrinos, cualquier pariente que pudiera provocar tal aflicción en mi papá y a quien le hubiera ocurrido una tragedia.

"Pero, ¿quién...?" Inquirí, dejándome llevar por la avalancha de sentimientos de consternación, rabia y desolación que me producía verlo tan triste. Otra frase entrecortada: "Cuando incineraron el cuerpo, me rindieron honores". Pensé entonces en un acto de heroísmo. Lo abracé torpe, cálidamente, queriendo demostrar un incipiente orgullo por aquella revelación.

Lo que no pude obtener ni con mi solidaridad ni con mi empatía, lo consiguió un marino que por ahí pasaba, cuando le dijo:

-¡Ey, viejo, seguro que no conocías al chiquillo?
-¡No, pero me puse a llorar porque se parecía tanto a Maradona!"

El nombre de los personajes

En un par de ocasiones he participado en un Taller de Creación Literaria, la primera vez, en la preparatoria (bachillerato); la segunda, en la ENAP. En ambos casos, se llegó a hablar acerca de la dificultad que conlleva elegir un nombre adecuado para un personaje, si no, pregúntenle al célebre Dan Brown (autor de El Código Da Vinci), quien fue acusado de plagio, no sin justa razón, por parte de los autores La Santa Sangre y el Santo Grial, Michael Baigent y Richard Leigh, ya que:

Baigent y Leigh sostienen que en "El Código Da Vinci" hay numerosas referencias específicas a su libro y citan como ejemplo el personaje de Leigh Teabing. Dicen que es un homenaje a ellos mismos: Leigh es Richard Leigh mientras que en Teabing aparecen en distinto orden las letras del apellido Baigent.

Todo esto viene a colación debido a que, hace poco, estuve revisando la carpeta de lotes de correo -spam- y me hallé con una jugosa lista de spammers con nombres sugerentes, pongamos el caso, para una serie como Lost (Perdidos). Imaginen por un momento la intervención de los personajes: Reynaldo Christoph, Michelle Frey, Anne Kiser, Irina Kolesnikova y Roberto Cunningham. Como es de suponer, la lista es bastante más larga, sin embargo, creo que, como ejercicio literario, sería muy provechoso revisar de vez en cuando los nombres de los remitentes de mensajes basura y crear una historia alrededor de los mismos. =)

Algunos enlaces relacionados:

3 de junio de 2006

Teletrabajo Hoy

Desde hace más de un lustro he venido utilizando intensivamente la red Internet, a tal grado que no concebiría mi actual ritmo de vida sin los beneficios que me otorga, por ejemplo, poder dedicar más tiempo a actividades recreativas y de aprendizaje. Sin embargo, esto tampoco sería posible si no fuese teletrabajador.

En su acepción más amplia, el teletrabajo o trabajo a distancia, es una fórmula novedosa que permite, por un lado, abaratar costes de infraestructura, permitiendo que las empresas ahorren en oficinas, equipos, insumos y demás; por otro lado, el factor humano -el teletrabajador-, se ve favorecido por jornadas laborales más flexibles (considerando que no tiene que transladarse grandes distancias para efectuar su trabajo) y por condiciones de trabajo donde puede prescindir de muchos de los distractores que cotidianamente lo harían menos eficiente en su desempeño (las reuniones mal planificadas, los malentendidos entre compañeros, los chismes de oficina, etcétera). Por donde se le vea, el teletrabajo puede convertirse en un modelo conveniente para empresas y trabajadores.

Por ello, me es grato recomendar la lectura del libro Teletrabajo Hoy; cuyo autor, Alexis Bellido, es uno de los teletrabajadores más entusiastas y, por ende, un magnífico promotor de las bondades de este formato laboral. Curiosamente, a Alexis lo conocí por medio de un proyecto que nos involucraba de manera remota (él vive y teletrabaja en Perú, yo lo hago desde México), aún así, pudimos colaborar óptimamente en un contexto donde el flujo de ideas e informaciones era contínuo y fructífero. Nadie más calificado entonces para entender este fenómeno y exponer a sus lectores las fórmulas de éxito que han sido comprobadas en diferentes contextos en torno al teletrabajo.

En el libro, uno puede encontrarse con una prosa entretenida, en un lenguaje asequible y, al mismo tiempo, con una fuente bastante bien documentada que sustenta los porqués de la elección del teletrabajo. Si el lector está atento a estas claves y tiene el suficiente empuje como para dar el salto al teletrabajo, se encontrará de repente con un estilo de vida radicalmente diferente al que supone un trabajo convencional: Más tiempo para disfrutar al lado de la familia, menos gastos por concepto de transporte, comida y aparcamiento, potenciamiento de las propias habilidades informacionales, etcétera.

Como tengo la fortuna de contar a Alexis entre mis amigos personales, sé que lo avala no sólo su estupenda calidad humana, sino, en este caso, su opinión experta en un tema de actualidad al alcance de cualquier persona enfocada decididamente en el camino de su propia realización. Ojalá muchos de ustedes se acercaran a la lectura de "Teletrabajo Hoy", pues estoy convencido de que este esfuerzo de Alexis Bellido está fundado en el deseo de extender las bondades del teletrabajo al mayor número posible de personas.