5 de noviembre de 2004

Como ustedes pueden ver

Es de sobra conocida la fórmula empleada por los artistas callejeros para pedir dinero a cambio de su actuación: "Como ustedes pueden ver, no soy un gran artista, pero prefiero hacer esto a robarle su cartera, su monedero... ¡Por a'i, con lo que gusten cooperar!". Para quienes vivimos en la Ciudad de México, es una realidad con la que nos enfrentamos cotidianamente, al grado de que pocas veces reflexionamos sobre las implicaciones de esta frase. Precisamente hoy que la he vuelto a escuchar, mis cavilaciones me llevaron a extrapolar esta situación al terreno de mi actividad profesional: el ser diseñador web.

En la frase citada hay mucho que leer entre líneas; acaso la más inmediata sea que la mejor alternativa hallada por la persona es desarrollar una actividad de manera poco decorosa, antes que delinquir, pero que resulta cuestionable desde el punto de vista de la lógica formal, al constituir una falsa disyuntiva (o lo fastidio con una actuación mediocre, o lo asalto... uno se pregunta "¿Y no se puede NINGUNA de las dos?"). Otra cuestión es el hecho que revela esta circunstancia: que no se tiene ambición por mejorar la actuación; que no hay ninguna intención para favorecer al público.

Si ponemos las cosas en perspectiva y cambiamos el sujeto de la acción, nos podemos dar cuenta que un gran número de personas que se hacen llamar "diseñadores web" aplican el mismo criterio cuando, en una exhibición grotesca de cinismo, arguyen que "no han tenido tiempo para meterse bien al código, pero que el cliente ya les autorizó su sitio". Argumentos y excusas similares abundan para concluir que, con actitudes como esta, es explicable el hecho de que cada vez se devalúen más los desarrollos de sitios web, al pedir unos cuantos pesos por un producto que, en verdad, poco esfuerzo le ha tomado al seudo-colega desarrollar. Así, como ustedes pueden ver, siempre habrá improvisados apelando a la conmiseración para ganar el sustento, usted, ¿sabe reconocerlos?

P.S. Los lectores habrán de disculpar que no haya hipervínculos ni mayores argumentos, tan sólo quiero moverlos a la misma reflexión: ¿qué piensan de quienes suplantan la labor del profesional con las artes del charlatán? ¿lo justificarían a pesar de saberlo abyecto? A pensar en ello... ;-)