26 de septiembre de 2007

Usuario no convencional

Iván, un camarada que nos saluda desde Canadá, nos dice: ¿sabían que un alto porcentaje de los que tienen Gmail es porque les gusta el lingam?. Quizá lo dice porque nos escribe desde Yahoo! mail y presume de que en este caso la estadística ubica a sus usuarios como devotos del yoni.

Para no incurrir en contradicciones, le doy la razón en cuanto a lo primero y les pido su opinión en cuanto a lo segundo. Habrán de apreciar el finísimo comentario. ;)

Comemierda

Eat my Sh...Nos contaba un profesor cubano que allá en su país el peor insulto que puede recibir una persona es: "Es usté un comemierda". Obvio, acá en Mexicalpan tenemos insultos peores, pero las benditas diferencias culturales los hacen incomprensibles para nuestros hermanos latinoamericanos. Sin embargo, después de hondas cavilaciones llegué a la conclusión de que muchísimos habitantes del Ombligo de la Luna somos, literalmente, unos comemierda.

Antes de que se me esponjen y me recuerden la jefecita, debo acotar que no es insulto lo que les digo, sino la simple verdad. Lo peor del caso, es que ni nos damos cuenta, ni hacemos algo por revertir la situación y nos quedamos como el chinito, "nomás milando" (Aclaración: Nótese el uso del diminutivo "chinito", para diferenciarlo de "el chino" que coopela). La neta es que somos unos comemierda debido a la cantidad de excrementos de perro que contaminan la ciudad. No estoy descubriendo el hilo negro, pero, xinguada, da coraje que los dueños de las mascotas los saquen a pasear y no tengan la decencia de recoger sus heces; al contrario, mientras su guaguá hace del cuerpo, el interfecto se pasea por ahí, viendo los pajaritos o leyendo el periódico hasta que el otro hijo de perra deja de cagar. Como diría el chinito del anuncio (por los rizos, no por la nacionalidad) "¡Qué poca!".

Por ahí hay leyes y reglamentos que obligan al dueño del perrito a convertirse en su valet de merde, pero como no hay polecía que lo vigile, tan a gusto que saca a su mascota a poposearse y nosotros a respirar -e ingerir ¡horror!- sus microfregaderas. Advierta el lector que en México, comemierda es un insulto mínimo, después de que la máxima investidura del país está ocupada por FeCal.

Hablas webadas

Recientemente le tuve que dar matarili a un comentario idéntico al título de esta nota: Hablas webadas. No por censura, ni por un triple A (Arranque de Ardillez Auténtica), sino porque era una obviedad. ¿Pues qué esperaba este anónimo? Cuando estás en la web, no se puede sino hablar webadas.

Viendo en retrospectiva hasta me parece simpático que nuestro mentado anónimo en su triple A, haya escrito semejante pavada. Imaginemos el caso.

  1. Anónimo recibe un inquietante mensaje de spam "Are you really satisfied with your penis size?", picado por la curiosidad, hace clic sobre el enlace del mensaje de correo.
  2. Se halla con una serie de testimonios, fotografías y textos que describen una técnica ancestral para pasar del tamaño "mini" al tamaño "oh, my dog". Invariablemente, tal cantidad de estímulos acaban por ponerlo a mil.
  3. Interrumpe su exploración del sitio para ingresar una búsqueda en Google: "Imágenes de porno en Internet", por una de esas casualidades de los algoritmos, se topa con esta bitácora.
  4. Al ver que los materiales están fuera de sus expectativas, se cabrea y publica un mensaje de penita ajena, para liberar tensión: "Hablas webadas".
  5. Regresa a ver el resultado de su ataque, digno de un hacker de película de bajo presupuesto y guionista poco imaginativo, y se halla con que su mensaje fue eliminado.
  6. El público aplaude frenético, mientras el autor deste blog caravanea, esperando un encore.

Como verán, no es mala vibra, al contrario, les evito las rebuznancias. Como dice la bella Shazzia Thaleb: "La frase 'puto del orto' es redundante". ¿A poco no los pone a pensar?

18 de septiembre de 2007

Ganamos y perdimos

Después de lanzar la convocatoria del Club Atlético Geek, le escribí a los integrantes de la Furia Roja para pedirles explicación acerca de su distanciamiento. La mayoría mostró interés en regresar a la actividad pambolística, así que me dediqué a buscar una nueva liga en la cual competir.

Las instalaciones escogidas fueron las de la Alberca Olímpica. Cuando fui a pedir informes, me dieron un papel con los requisitos, mismos que transcribí a las jaibas. En una semana nos pusimos de acuerdo y a la semana siguiente ya teníamos amarrado nuestro primer encuentro.

El viernes pasado se dió nuestro debut en la liga. Ganamos 4 a 3 a México. Como íbamos nueve jugadores, no tuvimos problema con los cambios y salimos avante. Esto contrastaría con lo que pasó ayer, lunes, cuando tuvimos nuestro segundo partido contra Derrumbes (¿quién le pone "derrumbes" a un equipo?) perdimos 3-2, aunque la mayoría del tiempo dominamos el encuentro. El problema que tuvimos fue que sólo fuimos siete jugadores, por lo que sólo contábamos con un cambio y, al final, le faltó fuelle al equipo, razón por la cual nos anotaron el gol de la voltereta en el último minuto.

El viernes tenemos otro partido, contra Mariguanitos, el equipo que se puso la verde, pero en los pulmones. Ahí les estaré avisando cómo quedamos. :-p

15 de septiembre de 2007

Las tristes fiestas patrias

Cada que se acerca un período de festejos, en vez de entusiasmarme, me entra la preocupancia del chingo de cosas indeseables que van a pasar. Es tan grave mi desazón que, en una de esas, quizá llegue a constituirse en síndrome.

Este síndrome de no-me-eche-inglés ("no me chingues", en buen chingalés, nota del autor deste blog, como cortesía a los lerdos) se manifiesta cuando los medios de comunicación comienzan a desarrollar la campaña del festejo; con su sarta de patrañas y la consabida ñoñez; seguido de la abundancia de productos festivos (made in china, of course), para rematar en una fiesta huera y re tonta, a la que acabas aplicando lo que llamo, la explicación de la obscenidad caprino-superlativa: "puta, está cabrón".

Si fuera como Ricardo, diría "me chocan las fiestas patrias". Para no invadir motivaciones ajenas, me limito a exponer las razones y contagiarles con mi preocupancia:

  1. Los comercios se llenan de productos chatarra, provocando el consumismo.
  2. La gente participa de un rito que, año con año, se desgasta en su esencia, llámese Independencia, Revolución, Navidad... Creo que el único que seguirá inmaculado hasta que se agoten las cosechas de maíz transgénico, será el Día del Taco.
  3. Los piratitas aprovechan para hacer su agosto e inundan las calles y los transportes públicos con mercancías de dudosa procedencia, las cuales, lo mismo podrían vender los piratitas irlandeses e italianos que los mexican curious; ya ven que no fuimos tan originales con la elección de colores patrios.
  4. Los desechables de unicel y otros productos que afectan al ecosistema, se venden por miles.
  5. Después de hacer un repaso por nuestros orígenes musicales, desde José Alfredo y la Prieta Linda, pasando por Juan Gabriel, Lola Beltrán y Luis Miguel cantando rancheras, las fiestas acabarán con mezclas de Bob Marley, Don Omar, Los Bee Gees y The Doors... ¿no que muy patriotas?

Si hay alguien que lea a estas deshoras y espera a que salga el lehítimo a dar el Grito de Dolores en Oaxaca, o el constitucional al balcón de Palacio, le deseo tristes fiestas patrias.

14 de septiembre de 2007

Par de... locutores

Precisamente ahora que traigo pegadita la tonada de "Me llaman calle" de Manu Chao, leo una nota en Barrapunto que dice:

Un juzgado de Madrid ha condenado al cantante Manu Chao a resarcir económicamente a dos locutores por reproducir en un disco de 2001 una frase que anuncia una estación del Metro madrileño ("Próxima estación: Esperanza")

No quiero opinar en forma ignorante, pues las leyes españolas son distintas a las mexicanas; pero me parece ridículo que una frase tan simple esté sujeta a las leyes del copyright. Es un hecho, las leyes no siempre van acorde a los tiempos que se viven.

12 de septiembre de 2007

Hugo la caga

H-go la caga. Así de simple. Entre los muchos vaivenes de la selección nacional ahora se halla el hecho de que no sabemos si H-go está probando a los jugadores que irán al mundial, a las olimpiadas o al mundial de fulbito de altura, convocado por Evo Morales (lo último es una invención mía que puede retomar cualquier funcionario boliviano con ánimo de implantarla, amén).

Por otro lado, me saca de onda que los comentaristas de ambas televisoras se deshagan en elogios a los chavos del Tri y que después justifiquen la derrota con cualquier frasecita sabihonda. Los jugadores mexicanos no están al nivel de competencia de los brasileños. Mientras H-go se la pasaba pensando en si va a meter o no a Vela y a Gío, Dunga ya había advertido la tibieza de la zaga mexicana.

Para colmo, no me gustaron nada los cambios. No me refieron al ingreso de Carlos Vela y Giovanni Dos Santos, sino a los de Brasil. ¿Qué no su cambio lógico es que salga Kaká por Elano? Aún así, le funcionó a la Seleção. :D

Tómese esta entrada como una más de las de El Evangelio de Lastar.

Par de... Yahoos

Hace tiempo, escribí una entrada en la bitácora llamada "Le dicen Googlesito de cariño". Una noticia reciente relata algo muy similar: Pareja que se conoció por internet llama a su hijo Yahoo. Sin embargo, me llama la atención que los papás del chamaco no hubiera googleado un rato, antes de elegir el nombre del peque; ya que, según la propia nota "Representa a una persona que tiene un aspecto repulsivo, sus acciones también lo son y apenas parece humano".

Como el par de Yahoos resultaron ser mexicanos, creo que hubiera tenido más sentido que le llamaran Todito, al menos podrían tener la salida de decir: "Es que a su papá le dicen 'Pepe el Todo'". :D

7 de septiembre de 2007

Gana un iPod Nano

Si quieren ganar un iPod Nano, vayan directamente a la convocatoria del concurso de diseño de logotipo para PPB Consultores. Digo, está tan fácil que, si no fuera parte del jurado, ya lo sentiría en mi poder. =D

P.S. Se agradecerá que extiendan la convocatoria entre sus amigos y conocidos.

4 de septiembre de 2007

Memorias de un encuere

Para no saturar la bitácora del tema del momento, me abstuve de compartir con los lectores mi experiencia en el desnudo colectivo convocado por el fotógrafo Spencer Tunick en el Zócalo de la gran Tenochtitlán. Sin embargo, he aquí que me hallé un grupo en hi5 con el título más puntual que se le pudo haber dado: "ME ENCUERE EN EL ZOCALO en la foto de Tunick".

Las crónicas de los encuerados que he leído casi siempre tienen los mismo elementos: Las especulaciones previas al hecho, la numerosa participación, la insólita cantidad de autos transitando por la madrugada en las calles del Centro Histórico, la percepción de cómo se desarrollaron las cosas y una que otra reflexión acerca de cómo se sintieron después de participar en una actividad de esta índole. Para no variar, este es mi relato.

Me enteré de la convocatoria muy a destiempo, casi en el cierre de inscripciones y, para colmo, como no tenía impresora, tuve que pedirle a Adrián que me dejara imprimir el formato con el cual se nos daría acceso a la plancha de la Plaza de la Constitución. Nadie se hubiera enterado ni armado escándalo de no ser porque, el día anterior a la foto de Tunick, se verificaría la fiesta de graduación de mi cuñada Magda. Así, tuve que comentar en la mismísima casa paterna "yo voy a ir a la foto de Tunick". La reacción de mi mamá no se hizo esperar y, alzando la voz entre las demás, me inquirió "Estás bromeando, ¿verdad?". Como es natural, mi respuesta fue un lacónico "No", seguido por las explicaciones de Norma y Gerardo, condimientado por los comentarios pícaros acerca de la admiración que seguía denotando mi mamá.

Fuimos a la fiesta de graduación. El día anterior me había cortado el cabello con un corte de lo más pinchi, pero eso no me restó valor para desistir de la idea de presentarme puntual a la cita con Tunick. La noche fue brevísima, Gerardo nos alojó en su casa para llegar más pronto al centro de la ciudad. Cuando arribamos a los rumbos de la Alameda Central aquello parecía un domingo al mediodía. Nos desviamos a una calle paralela a la avenida Juárez y en un santiamén llegamos al Eje Central. Me bajé del auto, enfilándome rumbo al Zócalo, dejando atrás críticas, prejuicios y el cansancio de haber dormido tan poco.

Tuve suerte de no ir acompañado y de no haber hecho caso de la euforia del colectivo. Pasé inadvertido y fugaz por enfrente de los encargados de la seguridad, mostrando el mentado formatito y me instalé en el lugar que me fue indicado, casi enfrente de los sanitarios públicos que se habían instalado ex profeso. Por esta casualidad, me tocó ver a un par de conocidos en las cercanías: Un compañero de grupo en un curso de video digital y un profesor de la UAM, colega de Jordy. Pasado cierto tiempo, harto de curiosear y escuchar charlas insulsas, me levanté del pavimento para dirigirme al sanitario. Cuando salí, advertí la figura de Diego, un compañero de la maestría, quien iba con su novia a atender los mismos menesteres. El resto ha quedado suficientemente documentado: La algarabía, la premura con la que nos desnudamos, las ocurrencias de no pocos, la desorganización, y, lo principal, la serie de fotografías que Spencer Tunick iba captando.

Me resulta curioso que la misma persona que inició el grupo "ME ENCUERE EN EL ZOCALO en la foto de Tunick" en hi5 sea la misma que me hallé aquél día y con quien compartí la tertulia. Alguna vez, un colega me decía, "no es que el mundo sea muy chico, es que nosotros somos demasiado grandes para él". ¡Voooy!

Porno y censura

Si alguien se preguntaba por qué no hay publicidad en este blog tan famosísimo, no la atribuya al acendrado odio que el autor tiene en contra del mercantilismo, el imperialismo y el onanismo. La explicación es más simple -y absurda-. Por andar escribiendo crónicas lúbricas y sesudos comentarios acerca de las noticias que se leen en este loco mundo, uno de los sacrosantos algoritmos de Google AdSense ha calificado el contenido de esta bitácora como no apto para menores.
No me consta, pero es la respuesta más inmediata para este tipo de situaciones jocosas. Ahora ya saben, si quieren poner anuncios de Google en su propia bitácora, eviten la palabra "pornografía" y sus derivados, que, en una de esas, hasta me los andan excomulgando por impíos, sediciosos y malportados. :p