10 de enero de 2006

Cruz Azul: Adiós Copa Libertadores

Cada fracaso le enseña al hombre algo que necesitaba aprender.
Charles Dickens

El emotivo recuerdo que se tiene del Cruz Azul disputando la final de la Copa Libertadores ante Boca Juniors, hizo creer a la afición celeste -me incluyo- que el torneo Interliga era mero trámite, y que los jugadores y cuerpo técnico estaban mentalizados para, al menos, repetir aquella hazaña que marcó un hito para los demás equipos mexicanos. No obstante, la reciente goliza que le han propinado los Tigres de la UANL, ha hecho evidente que no se puede conseguir un logro sin una adecuada planeación.

Todo es consecuencia de una serie de declaraciones sin sentido, vertidas desde la directiva, hasta los jugadores. Que si no se obtenían ganancias económicas y más bien se participaba por la gloria deportiva (Billy Alvarez), que si el torneo serviría sólo como una pretemporada para el equipo (Mizrahi)... el caso es que el estilo de Rubén Omar sigue permeando en el equipo de La Noria: Pavonéate todo lo que puedas, al fin que la continuidad la tienes asegurada.

El año pasado, el mismo Isaac Mizrahi demostró grandes dotes tácticas y su estilo sereno y ecuánime para hacer sus comentarios le ganaron la simpatía de propios y extraños. Cuando le preguntaban acerca del mérito de la escuadra azul, siempre daba el crédito a Romano -secuestrado, en ese entonces- y decía "no, no, yo no merezco nada, él armó el equipo. Sólo le estoy guardando el lugar al amigo, para cuando regrese".

Mucho se habla de la sequía de títulos que viene arrastrando el Cruz Azul desde hace algunos años, pero cabe recordar que los otros grandes equipos de México han pasado crisis similares: Guadalajara, América y Pumas sólo se coronaron gracias a una labor ardua, en la cual estuvieron comprometidos todos los involucrados, desde el más alto directivo, hasta el recoge pelotas; es decir, jalaron parejo.

Esta es la lección que deben aprender en Cruz Azul. La humildad no es una mercancía que se expenda en el súpermercado; se forja a través de los reveses que nos propina la realidad objetiva. Más aún, si en verdad quieren darle a la afición cementera esa alegría, que comiencen ellos por recuperarla, porque un equipo que juega sin emoción, es un equipo sin alma.

1 comentario:

  1. Yo, como le voy al Atlas, ya estoy acostumbrada a la derrota.

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