26 de marzo de 2007

Los viejitos se ponen cachorros

Recuerdo una escena de "Little Miss Sunshine" en la que el abuelo le pide a uno de los personajes que le consiga revistas pornográficas para entretenerse en el camino, lo que a más de uno le parece absurdo (y por lo tanto, cómico); sin embargo, no es la opinión de médicos geriatras de Dinamarca, quienes han prescrito "pornografía y prostitutas para los abuelos". Y si esto no le parece lo suficientemente raro, entérese de que un zoológico ha decidido utilizar películas porno para un panda en Tailandia.

En el caso del panda, concedo a la veterinaria el privilegio de la duda, pues ya se verá si tiene éxito su experimento, culminando en la procreación de otro panda gigante -el cual, por cierto, sirve como imagen del logotipo de la World Wildlife Foundation, ya que se halla en peligro de extinción-; no así en el caso de los geriatras daneses, pues me parece un desatino que expongan a los ancianos a material pornográfico, cuando están documentadas las causas naturales por las que el ser humano en la vejez pierde interés en las actividades de índole sexual (¿a alguien le vino a la mente la frase de "la naturaleza es muy sabia"?).

Como es prácticamente imposible darle seguimiento a noticias de este tipo, quisiera aprovechar el tema -la pornografía- para referir algunas opiniones en contra de la misma. Comencemos con una breve definición enciclopédica, tomada de la Wikipedia:

Pornografía es un conjunto de materiales que muestran órganos genitales o actos sexuales y que se exhiben y/o contemplan con una determinada actitud que, normalmente, tiene por objeto la masturbación o, al menos, excitación de quien busca este tipo de materiales.

Hasta aquí, son comprensibles y justificables terapias sexuales orientadas a elevar la líbido de sus pacientes -como en el caso del panda-. Pero cuando la pornografía se convierte en el principal acicate para promover conductas racistas, degradantes y antisociales, es preciso tomar conciencia de ello. Bástele saber al lector lo que denuncia la periodista Lydia Cacho, como ejemplo del resultado de una sociedad misógina: Cada 18 segundos una mujer es violada en México.

Para saber más:

1 comentario:

  1. Me recuerda el significado de DOMAI un famoso sitio de pornografía nice: Dirty Old Men's Association International.
    Bueno, además estoy de acuerdo con lo que dices y con la crítica que haces a lo que la pornografía puede provocar.

    ResponderEliminar

Haz un comentario. El autor se reserva el derecho de eliminar comentarios que no se refieran al contenido de la publicación, así como mensajes irrelevantes u ofensas personales.