28 de septiembre de 2004

2062, el año del Mundial.

Ahora, un pequeño cuento... espero sus comentarios ;-) 2062, el año del Mundial. A mi padre le gustaba el fútbol, fue uno de los pocos que aún conservaban recuerdos vivos de cómo se jugaba antes de la era moderna, más aún, fue uno de los precursores de ésta, cuando, trabajando en un laboratorio de súper cómputo, consiguieran él y sus colegas desarrollar el primer software específico para clonar virtualmente a una persona. Para bien o para mal, el brasileño Pelé fue el elegido para aquél experimento virtuoso: Si todo salía como se había planeado, la gente podría aprender la técnica de O Rei para saber porqué se había convertido en uno de los Tres Grandes (los otros dos eran Diego Maradona, argentino, y el más reciente crack mundial, Sakura, de origen japonés). Ninguno de los participantes imaginaba siquiera que, después de aquello, el fútbol jamás volvería a jugarse igual. Sin embargo, la réplica virtual de Edson Arantes Do Nascimento fracasó como nunca antes lo había hecho el Pelé real. Sus grandes dotes como jugador, parecían nulificarse con réplicas bastante prosaicas de jugadores mediocres, y nadie supo explicarse cómo un clon virtual –un émulo que debería haber sido tan exitoso como su inspirador- fuera tan pésimo en los resultados que de él se esperaban. De ahí que, entre otras cosas, paulatinamente cambiara el formato de competencia y el premio por ser campeón del mundo. Elegimos la cancha del Estadio Azteca para jugar aquél partido decisivo. Con su césped cortado perfectamente, su clima templado y agradable y sus tribunas repletas de aficionados, era el marco ideal para motivar a la selección que se había conformado para derrotar a los nórdicos, el rival a vencer desde que hubieran arrasado con los tres campeonatos pasados. Además, había repasado a detalle todas las estrategias y datos estadísticos del contrincante. Mas ellos no contaban con que el mismísimo Edson Arantes, volvería a formar parte del seleccionado de los países del sur, nadie lo hubiera imaginado después del rotundo fracaso y consecuente ignominia con la que este clon se retirara de las canchas. Fueron necesarios doce años, mismos que me empeciné en reivindicar a la creación –hoy casi obsoleta- de mi padre, para entender las causas de su fracaso. Los primeros quince minutos los dediqué a estudiar al adversario y a provocar que se confiara en atacar impíamente. Luego de este periodo, comencé a dejar que Pelé -o debería de decir, su clon- impusiera su estilo dentro de la cancha. Los más críticos decían que se trataba de una mejora de programación, otros, que se controlaba por medio de una red neural, y los más incisivos se preguntaban si no era una de esas impredecibles y caóticas fallas de la inteligencia artificial. En realidad, se trataba de una suma de las tres: habiendo leído, visto y escuchado los documentos digitalizados de las memorias de Pelé, me di cuenta que, cuando jugaba, aquel genio realizaba un prodigio de pensamiento, así que introduje un algoritmo en la programación del clon que suspendía temporalmente su inteligencia artificial, sustituyéndola por una conexión neural con mi persona. Cuando acabó el partido, yo estaba al borde de un colapso nervioso, mis asistentes me desconectaron y, conforme recuperé la conciencia, me fueron poniendo al tanto de los hechos de aquella memorable jornada: Habíamos ganado por un amplio marcador, consiguiendo que los nórdicos nos devolvieran la soberanía sobre la Amazonia. Cuando me preguntaron qué era lo que pensaba cuando el algoritmo me cedía el control sobre las acciones del clon virtual, les respondí que simplemente dejaba de pensar, e inmediatamente las acciones se sucedían hasta concluir en un bello gol. El marcador final, de doce a tres, supuso una revolución en la teoría de los clones virtuales: Hoy se especula la manera en la cual mejorar este no-pensamiento. Por mi parte, me he puesto a la altura de mi padre, a quien, por cierto, dedico todos los goles anotados por este redivivo Pelé.

2 comentarios:

  1. Ya te di mi opinión, pero no quería perder la oportunidad de comentarte que me parece un relato muy bueno, en cuánto a Ciencia Ficción, Inteligencia Artificial y Fútbol se refiere.
    Calif.: Chidérrimo grado 3

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  2. ¡Gracias por los elogios, Pablo! Hay que estar alertas al Wiki de Ciencia Ficción que propuso Alexis ;-)(http://www.ventanazul.com/weblog_es/archives_es/2004/11/07/creemos-un-wiki-para-escritores-de-ciencia-ficcin/)

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