El día de hoy recibí un mensaje de correo con este contenido:
Hola, mi nombre es Silvia Alejandra Vargas Husted y quiero contarles que soy Alumna de Diseño Gráfico, en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, y mi matrícula es 69139 (por si alguien desea comprobar que en realidad soy alumna).
Desgraciadamente me encontraron un cáncer cervical que podría acabar conmigo antes de un año. Mi único deseo es titularme, y dejarle a mis padres esa alegría que siempre han anhelado; es por eso que la Universidad me ha apoyado dejando que me titule 2 semestres antes, pero los tratamientos son extenuantes y demasiado caros.
Para Poder vivir un poco más, y aspirar a una posibilidad de salvación, debo recibir tres veces lo normal en la quimioterapia Puntual es que el área de Diseño Gráfico, en conjunto con la empresa Soriana, me han permitido un ingreso extra, y es a través de esta cadena, ya que rastreen este mail, que me pagarán $50 pesos por cada correo abierto.
Yo no respondía cadenas, es más, ni siquiera me dignaba a leerlas, siempre pensé eran un puñado de mentiras, e irónicamente, ahora me pueden dar una esperanza de vida, y, por qué no decirlo, tal vez hasta puedan llegar a salvarme la vida.
Lo único que puedo pedirte es que creas en esta cadena, en estas palabras, y mandes este correo a tus contactos, a los que creas puedan darme una mano, a los que tu corazón te dicte. Te estaré muy agradecido, y mi familia y amigos también.
BENDITO SEAS, Y QUE DIOS TE LO PAGUE Y MULTIPLIQUE.
Como es lógico, no reenvíe la cadena, sabiendo que se trataba de un vil engaño; sin embargo, después de realizar una búsqueda en Google me hallé con la bitácora de Juan Carlos Bujanda Benitez quien, según sus propias palabras, se dió a la tarea de rastrear los antecedentes de este mensaje y se halló con algo muy preocupante, que los datos de la chica (al menos su nombre y matrícula escolar) son verídicos, pero no padece la enfermedad ni la empresa Soriana la apoyaría por medio de ninguna campaña. Nos cuenta lo siguiente:
Pues resulta que Silvia Alejandra tuvo la brillante idea, al recibir esta cadena, de cambiarle el nombre original (que seguramente también era falso) por el suyo, agregándole datos locales como el nombre de las tiendas departamentales, la UACJ, un teléfono celular falso y una dirección electrónica también falsa.
La razón: “Para ver que pasaba”.
Más adelante, algunos de sus lectores se lamentan por la escasa cultura de la chica y su propensión a la estupidez; sin embargo, se deja ver por ahí cierto prejuicio intelectual hacia los diseñadores gráficos, metiéndolos a todos en la misma olla. Por mi parte, creo que este tipo de expresiones infortunadas hablan más de quien las dice que a quienes pretenden calificar. Si Silvia Alejandra Vargas Husted cometió el terrible error de incluir sus datos personales en un timo, no creo que eso la defina en su persona total. Todos cometemos estupideces, pero no todas tienen tanta difusión como aquellas que son publicadas en la Internet.
Por un lado, habrá que agradecer que el señor Bujanda se tomara la molestia de esclarecer estos hechos, pero también hay que pedir mesura para no descalificar a la ligera a una mujer, ni mucho menos a su profesión.
Más adelante me referiré a esa plaga que inunda la red con estupideces, conocida como el fenómeno "Hoygan". Por hoy, me parece suficiente que se cuiden de no caer en el engaño de creer en las cadenas que circulan por correo electrónico; no vale la pena engrosar las listas de direcciones de correo basura
P.S. Curiosamente, la fecha en la que Bujanda escribió aquella nota es del 24 de Agosto de 2006. Si Silvia Alejandra hubiese estado realmente enferma, ya habría pasado el año de vida que tenía de esperanza... Vaya ironías.
Nota completa: Pedrito y el lobo cibernético.